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17 cuentos · Editorial Trayecto · 2026 Corazón de Pelota

Pedro Ávila Silva

Cuentos breves y dopamínicos que te sacarán una sonrisa.

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Corazón de Pelota — Preventa
De qué trata

Un balón
bombeando
en el pecho

Un «cabeza de pelota» es quien habla y piensa en fútbol constantemente. Un «corazón de pelota» es aquel que lo siente como parte del escenario de la vida, y a quienes tienen un balón bombeando en el pecho, les pasan cosas como estas:

Un equipo al que le roban la copa por borrachos; la angustia de que siempre te elijan último; el niño que se escapa de catequesis para jugar fútbol; la hincha que va con alicate a la final de la U con la Católica; el pasapelotas que desencadenó la batalla de Macul el 91; la estrella del barrio que pide el cambio en calzoncillos; un hombre de 40 que es yeta por ser virgen; el primer triunfo moral de Chile; o la crónica del partido perfecto a través de tres generaciones.

Estos son algunos de los relatos que podrás disfrutar mientras afuera el balón sigue rodando, y adentro, escuchas los latidos de tu corazón de pelota.

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Los cuentos

17 historias,
1 libro

01El Arica 02Taxista Xeneize 03El mordisco del 91 04La redención de Piojo 05Clásico Flor de Caña
06Fútbol sin Dios 07Capitán de la paz 08Virgen a los 40 09El partido perfecto 10El palo de Pinilla
11Silencio en la sala 12Voy a dar la vuelta olímpica 13Proceso de selección 14La arenga 15El primer triunfo moral de Chile
16Aniversario 17La copa robada
Lee los primeros párrafos

3 cuentos para empezar

01
Cuento
El Arica

Juan Carlos Mamani agarró su pañuelo celeste y blanco con ceremoniosa calma, lo amarró apretado en su muñeca derecha y lo ajustó para que se leyera «Los Bravos del Morro». La prenda era imprescindible para ese día. En unas horas tendría prueba de Metodología II, se sentía preparado, pero no quiso tentar a la suerte.

Salió a la calle y enfrentó con coraje el frío invierno capitalino. Tener que sufrir los embates climáticos de Santiago era uno de los muchos obstáculos que debía superar antes de poder volver definitivamente a la ciudad de la eterna primavera. Una ráfaga de viento gélido le hizo abrazar con fuerza su chaqueta y evaluar si tal vez podía subir al clima en el ranking de lo que más extrañaba. No obstante, el primer lugar no tenía competencia alguna: ir al estadio Carlos Dittborn para alentar a San Marcos de Arica era una necesidad que le roía por dentro.

13
Cuento
Proceso de selección

—Yo elijo al Rodri.
—Yooo… —dijo el Mono con una «o» interminable— quiero al Tavo.
—Puta, lo quería yo. Ya, entonces al Nico.

¿Por qué algo tan lindo como el fútbol tiene un momento así de humillante?, pensaba Gaspar. Por ser más malo que pegarle a la mamá, concluyó sin piedad.

Quedamos tres. De nuevo no. Por favor no. —Puma, tú conmigo. Por lo que más quieras no me dejes último otra vez, le dijo Gaspar a la nada, al universo, a las ensordecidas deidades.
—Guatón, conmigo. Te quiero firme, ¿eh?

Gaspar se paró rápido, antes que Guatón. Con la vista en el piso se fue en silencio al equipo del Mono. Nadie comentaba que a él lo elegían último siempre. La sobra.

17
Cuento
La copa robada

Desperté con una caña descomunal, de esas que te retumban en la nuca y te secan la garganta. Aun así, tenía la sonrisa tatuada en la cara. No, no aprobé un examen ni me subieron el sueldo. Tampoco me metí con la mujer de mis sueños. Fue algo mucho mejor que todo eso. Habíamos levantado la copa, por primera vez.

Una liga amateur en una cancha más dispareja que campo minado, sin prensa ni menos estadio lleno, pero la habíamos ganado con sudor, coraje y amor propio. Al abrir los ojos me puse a buscar la copa.

—Me la traje yo, ¿cierto?

No estaba en mi pieza. Me puse a hacer memoria y empecé a rememorar algunas imágenes de lo ocurrido: los goles, el pitazo final y los brazos en alto, la celebración desatada, la copa como vaso gigante y glorioso que pasaba por cada uno llena de piscola. Más abrazos, las risas, la noche, más trago.

Pedro Ávila Silva
El autor

Pedro Ávila

Para los efectos de este libro, lo importante es decir que a sus 42 años, Pedro Ávila es un defensa central rústico y de mucho oficio. Además, es esposo de Almendra y padre de Enrique, a quienes ama más que al fútbol.

De padres chilenos, nació en Venezuela, y desde los cuatro años está en Chile cortando avances y reventando lejos el balón. Lector voraz desde pequeño, tiene como referentes a Bukowski y Sacheri. Vive a ratos en Estados Unidos, y trabaja en BTalentStar, una sportech chilena que busca y potencia el talento deportivo.

Cuenta con un título de sociólogo que le gusta aunque no lo usa, y un magíster en intervención social que pensaba le daría glamur.

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